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© 2015 ELS FILMS DE LA RAMBLA S.A. ||  VENTURA PONS

 

Dos jóvenes amigos, lumpen urbanos sin trabajo, idean, conjuntamente con una colega "camella" de profesión, la forma de salirse de la miseria en que viven: !secuestrar al rico del pueblo!.

VENTURA PONS

1989
!PUTA MISERIA!
¡PUTA MISERIA!

Dos jóvenes amigos, lumpen urbanos sin trabajo, idean, conjuntamente con una colega "camella" de profesión, la forma de salirse de la miseria en que viven: !secuestrar al rico del pueblo!.

Pero, desgraciados como son y poco conocedores de la maldad humana, se meten en un lío morrocotudo. Escogen, equivocadamente, la víctima y caen en una trampa de la que van a salir más que chamuscados. Y es que, como dice Brecht, "en esta vida / el hombre nunca es lo bastante espabilado / y para cuando te das cuenta / ya te han jorobado".

 
¡PUTA MISERIA!
VO/
 
¡PUTA MISERIA!

LA MIRADA LIBRE

Extracto del libro de Anabel Campo Vidal

 

Siempre me han gustado los géneros, y no me importa pasar de un drama a una comedia o de la ficción a un documental mientras me fascine lo que explico. Lo importante es la pasión en tu narración y tu mirada en ella. Esto viene a cuento de lo que me pasó después de haber rodado La rossa del bar. Somos un país pequeño y tenemos que hacer películas controlables, basadas más en las historias, en los personajes, en la inteligencia que en los medios. Ahí creo que está la clave.

 

La noche de Navidad, en casa de Oriol Bohigas, su yerno, Oriol Castanys me habló de una novela valenciana bastante lumpen que me podía encajar. Leí Puta misèria! y me gustó; Castanys tenía razón. Los andares de tres parias de la huerta en el extrarradio de València no se diferenciaban tanto de los del lumpen ramblero que conocía. Aún tenía, muy equivocadamente, una cierta idea “purista” respecto a que el verdadero cine debe partir de un guión original, no de una adaptación. Pero, como la historia me gustaba, tiré adelante el proyecto. Me sentí, salvando las distancias, como cuando a Orson Welles le preguntaron si tenía a mano algún libro por hacer y dijo el título del primero que vio: era un ejemplar de bolsillo titulado La dama de Shangai. Bromeo: lo que quiero decir es que esta película, Puta misèria!, me sirvió para romper un tabú que no sé quién me había metido en la cabeza acerca de las adaptaciones. ¡Pero si gran parte de la historia del cine se basa en su relación con todo tipo de literatura de donde sacar historias, buenas historias como en el libro que me llegaba a las manos!

 

Me impliqué y me sumergí en ese mundo de perdedores que intentan secuestrar al rico del pueblo, haciéndose pasar por etarras, y resulta que el rico es un pajarraco más hijo de puta que todos ellos y que está preparando la fuga después de un desfalco... Terminé la película con una cita brechtiana sobre el pez gordo comiéndose al chico... Me lo pasé muy bien. Fue la primera vez que hice un guión solo, partiendo de una novela, contando con la colaboración de uno de los autores, Joan Dolç, que me ayudó con unos diálogos adicionales. Escribí el guión deprisa, en diez noches, y eso que en aquella época no había ordenadores. Siempre he sido muy compulsivo, y cuando tengo una idea en la cabeza no me levanto de mi mesa de trabajo hasta que termino. Para mí, la vida es el cine y el cine es la vida. Es evidente que yo estaba en un momento en el que empezaba a descubrir mis posibilidades de estructurador dramático, una definición que me gusta más que la de guionista, y apuraba al máximo mi labor.

 

Curiosamente, y ésta es una reflexión que he hecho con los años y las películas que siguieron, hay una evidencia en mi trabajo como adaptador de textos literarios, sean novelas, libros de relatos, obras de teatro, que me ha conducido, no sólo en la península sino en muchos festivales en el extranjero, a ser considerado, mencionado o reconocido como un buen guionista, cuando en realidad se trata simplemente de olfato. Olfato por el placer de encontrar buenas historias, olfato por la estructura narrativa cinematográfica. Y si lo hago yo mismo es porque me resulta más fácil y rápido escribir yo que contarle a otro para que lo haga según veo la adaptación. Yo me siento director, aunque muchas veces me reconozcan más los guiones.

 

En Puta misèria! me fui enamorando de los personajes –siempre me pasa lo mismo, no sé si los demás directores también establecen esta relación afectiva con sus criaturas de ficción– y me encontré repitiendo una temática conocida: la del perdedor intentando realizarse, pero trasladada a la periferia de la ciudad. Hay muchas cosas que me gustaron de la realización de esa película. Por un lado, una trampa maravillosa: la acción pasaba en la huerta valenciana pero estaba rodada toda en la de Barcelona, excepto una única mañana en Tavernes Blanques, en unos magníficos campos de naranjos y en la maravillosa estación de Valencia. Aquí, convertimos una masía de Sant Joan Despí en una alquería que parecía valenciana. Las acequias de El Prat no son tan distintas de las de Burjasot, y el paisaje y la luz tampoco varían tanto. Tuve la suerte de descubrir dos actores que daban una talla lumpen divertida y auténtica: Paco Morell y Àngel Burgos, y con la contundente creación de la vengativa y resentida Coloma que compuso Amparo Moreno. Amparo es una actriz impresionante, como la copa de un pino, tremendamente intuitiva, cuando encuentra el papel que le va ni ella misma sabe lo buena que puede llegar a ser. Si está en manos de un director que conozca sus registros, se pueden conseguir filigranas con ella. De los trabajos que hemos compartido, el de Coloma fue el primer papel en el que me entusiasmó; luego vendría la maravillosa Macarena –la gitana de Mari Pili– y la enfermera de Morir, aunque a ella le sepa a poco... En Puta misèria! Amparo tuvo muy buenas críticas y algo que me enorgulleció muchísimo: el premio como mejor actriz de la Generalitat. Los directores nos sentimos orgullosos cuando premian a nuestros actores. Personalmente, siempre siento que algo también me corresponde. Fuimos a muchos festivales y la película en general gustó, pero no tuvo demasiado público, quizás por la época en que se estrenó. Nunca se sabe. El cine de perdedores no gusta a la gente. Los humanos, lamentablemente, preferimos héroes, no antihéroes. Ésa es nuestra educación.

 

En aquel momento intuí que necesitaba hacer un éxito comercial. No es que sintiera añoranza de ver las colas de espectadores de los tiempos de El vicari d’Olot. Simplemente, que en nuestra profesión hay una cosa que cuenta mucho: la credibilidad industrial. Esa credibilidad no te la da la crítica, aunque sea buenísima, ni que la película tenga mucha audiencia cuando se pasa por las televisiones... esa credibilidad te la da la gente que va al cine. Por más que todos sepamos cuál es la franja de espectadores que acude mayoritariamente a los cines, todos seguimos pensando y valorando el trabajo en función de ellos. Son reglas del oficio que no acabo de entender, quizás porque me muevo por otras motivaciones. Pero tenía que pensar en la próxima película y tenía que intentar conseguir un éxito.

 

Ventura Pons

 

 

 
¡PUTA MISERIA!

 

DIRECCIÓN y PRODUCCIÓN

VENTURA PONS

 

GUIÓN

VENTURA PONS

 

basada en la novela de Rafael Arnal y Trinitat Satorre

 

DIRECTORA DE PRODUCCIÓN

JOSEP GUERRERO

 

MÚSICA

XAVIER CAPELLAS

 

FOTOGRAFIA

MACARI GOLFERICHS

 

MONTAJE

AMAT CARRERAS

 

ART DIRECTOR

JOSEP MARIA ESPADA

 

Una producción de Els Films de la Rambla, S.A., A. Llorens Olivé, P.C. S.A. y Mare Nostrum Productions, S.A.

 
¡PUTA MISERIA!
 
¡PUTA MISERIA!

 

Puerto Rico (USA)

El Cairo (Egipto)

 London y Newcastle (UK)

 Milano (Italia)

 Troia (Portugal)

 Bogotá y Medellín (Colombia)

 Buenos Aires (Argentina)

Riga (Letonia)

Sao Paulo (Brasil)

Santiago (Chile)

Gijón y Huesca (España)

 

Premios:

Premios Generalitat a Amparo Moreno (Mejor Actor).

Premios de la Asociación de Actores y Directores a Amparo Moreno (Mejor Actriz)

 

 

 

 
¡PUTA MISERIA!

A RAS DE SUELO

 

Puta miseria! comienza literalmete a ras de suelo, paseándose por un asfalto irregular, de una manera simple pero muy significativa de una posición ética. Ventura Pons se apunta así, una vez más, a describir la poética de los marginados, llevándola, en el caso de esta película, a un interesante radicalismo.

En Puta miseria! se prescinde de fascinantes rubias del bar o de rockers que filosofean en horas libres, para centrarse en un cuarteto nada complaciente, implicado en una história de secuestro, motivado por amor, por dinero, por venganza o por una vaga voluntad de alejarse de esa miseria a la cual el título hace referencia y que parece una costra insoluble que los protagonistas llevan pegada la piel.

Tres hombres y una mujer son las víctimas y verdugos de una história determinista y fatal, en la cual el humor es una manera cáustica de aceptar la injusticia de los roles sociales. Formas de ver y de vivir que Ventura Pons situa en Valencia, siguiendo la novela original, a la busqueda de un paisaje sentimental, más que de un espacio físico reconocible.

Argumentalmente, Puta miseria es una película claustrofóbica en la que desde el primer momento ya se entrevee que la carnalidad de los personajes prevalecerá sobre la evolución dramática de este cautiverio de tipo familiar. Es una renuncia narrativa a la cual demasiado a menudo las ficciones catalanas -y no únicamente las cinematográficas- parecen apuntarse con fruición.

Esta vindicación de la instantaneidad ante la diacronía, paga el tributo de algún gag para consumo exclusivo de progres masoquistas, un hecho que si bien en anteriores films del director acababa siendo una marca de estilo, aqui queda como un elemento lateral que no perturba los objetivos de la película. Por fín, Ventura Pons no ha hecho, afortunadamente, una película de transición, sino una obra muy ariesgada, sórdida y polivalente, en la que recupera la causticidad sin caer en el artificio, y en la que la marginalidad no se presenta como el resultado de lo que normalmente se considera cutre.

 

Jordi Balló

Diari de Barcelona

UNA TRAGI-COMÈDIA DIVERTIDA I PUNZANTE

Ventura Pons confessa que li agraden els actors, i aquest amor és la primera virtut que es desprèn de la seva última pel.lícula. D'altres, menys evidents però no gens menyspreables, poden ser el tractament sarcàstic del guió, tot i que, potser perquè s'estima els actors, també s'estima els personatges, i en algun moment els atorga sempre un punt d'humanitat que ens els acosta malgrat el caràcter negatiu que fins aleshores tenien (Curiosament, té molta menys comprensió pel grup de progres sense reciclar que capitaneja el personatge d'Enric Majó.) I uns diàlegs àgils, coloristes, plagats d'expressions populars molt efectives, una música del jove Xavier Capellas evocadorament mediterrània, fins al punt que en molts passatges recorda les músiques de les comèdies italianes de dècades anteriors, una fotografia que no abusa del look de misèria en què hauria pogut caure... Tècnicament, Puta Misèria! és una pel.lícula reeixida, que no allarga més el braç que la màniga.

 

La idea que la sustenta és versemblant i desesperançada: els poderosos sempre tenen la paella pel mànec. La pel.lícula té dues parts ben definides: la primera arriba fins al segrest i el posterior descobriment que en fa Amparo Moreno, i la segona comença amb la confessió d'aquesta, explicant quina havia estat la seva relació amb el segrestat. La primera part és la més divertida, i, aparentment, manté el to de forma més homogènia que la segona, en la qual el ritme decau. Però al costat d'escenes una mica reiteratives -com ara les de la comissaria, d'altra banda amb un Monleon impagable com a guàrida civil-, és precisament en aquesta segona part on trobem les tres millors escenes de tota la pel.ícula: aquella en què Amparo Moreno s'enfronta per primer cop, tots dos sols, amb Antonio Ferrandis i acaba donant-li menjar, aquella en què Antonio Ferrandis compra el silenci d'Enric Majó i d'una Amparo Moreno incapaç ja de no afluixar enfront de la realitat, i la que tanca la pel.ícula, amb els dos protagonistes rebent la ira de Déu sota la forma de llamp purificador.

 

Hem començat parlant dels actors i és de justícia destacar la presència de paco Morell i Angel Burgos, dos còmics estripats i amb moments de veritable inspiració. Amparo Moreno possiblement ha fet el paper de la seva carrera, almenys en cine -està francament commovedora-, mentre Ferrandis desplega el seu savoir faire habitual.

 

Una tragicomèdia divertida i punyent.

Joan Lorente

Avui

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