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© 2015 ELS FILMS DE LA RAMBLA S.A. ||  VENTURA PONS

 

És obvi que, si una ment malalta decidés organitzar un embolic d'una embergadura semblant la revetlla de Sant Joan només podria ser Aquesta nit o mai.

VENTURA PONS

1990
QUÈ T'HI JUGUES MARI PILI?
QUÈ T'HI JUGUES MARI PILI?

Sole, Mari Pili i Marta són tres joves d'uns vint anys que comparteixen pis.

Sole fa una brillant carrera d'Econòmiques. és ingènua, tímida i amb algun quilo de més a sobre. Li agrada vestir-se amb roba còmoda i informal, i no soporta que la tractin com una nena.

 

Contràriament, Mari Pili és una noia desperta, elàstica, felina, agressiva, tendra... Tot depèn de l'ocasió, i d'ocasions no n'hi falten. Fa de caixera en una hamburgueseria, on li paguen el just per poder posar la seva part del lloguer, omplir el dipòsit de la vespino i comprar de tant en tant uns pantalons elàstics dissenyats per algun esquizofrènic. Una melena negra i salvatge, i uns ulls maliciosos li donen un aire de vampiressa que en realitat no és. En el fons, sota aquesta capa de lleugera agressivitat s'hi amaga una persona plena de tendresa.

 

Finalment, Marta és una rossa molt atractiva, independent, dinàmica, amb iniciativa i esperit de superació. Unes qualitats molt útils si, com en el seu cas, serveixen per arribar a cap de vendes d'una cadena de joieries amb vint-i-quatre anys acabats de fer. Com que guanyar diners no li costa ni molt ni poc, l'única cosa de veritat que l'estimula és demostrar-se a si mateixa i demostrar als altres que és una triomfadora de cap a peus. Per això, no deixa escapar la més petita oportunitat de posar-se a prova. I si l'oportunitat no es presenta, se la inventa.

 

La nostrta història comença un matí d'estiu quan les tres noies descobreixen massa tard que les crestes congelades s'han de fregir amb oli. Mentre netegen la cuina, Sole es queixa de com arriba a ser de complicat el ritual de buscar parella: depilar-se cada setmana, atipar-se de gin-tònics, fer posats sexis encara que es corri el risc de patir una desviació de columna.. Tenint en compte que el desig de lligar és únicament "un estat anímic que predisposa a acceptar un membre del sexe contrari", Sole es pregunta: "Quina necessitat hi ha d'esperar el cap de setmana per anar a una discoteca i embolicar-se amb el primer paio que et pregunta el nom?". Marta aprofita aquesta reflexió en veu alta de la seva companya de pis per deixar ben clar que ella és una dona d'acció. Així, no se li acudeix altra cosa que proposar un joc: deixar-se estar de preàmbuls, de rituals de caça i captura del mascle, i tirar pel dret en això de buscar parella. En unes altres paraules: viure una aventura amb el primer paio que et pregunti el nom. Sole, que deixant de banda la seva intel.ligència, destaca pel poc interès que desperta en els individus del sexe contrari, s'apunta a participar en el joc sense dubtar-ho ni un moment. En canvi, Mari Pili, la devoradora d'homes del trio, en un primer moment s'hi nega en rodó, encara que al final acabarà acceptant.

I el joc comença.

 
QUÈ T'HI JUGUES MARI PILI
VO/
 
QUÈ T'HI JUGUES MARI PILI

LA MIRADA LIBRE

Extracte del llibre d’Anabel Campo Vidal

             

Volaba a Viena para defenderme en los tribunales de un asunto (sudé tinta pero lo gané, y en alemán, que es una lengua que no sé; comprobé que en todas partes cuecen habas o, como cantaba Quico Pi de la Serra: “Si los h.d.p. volaran no veríamos nunca el sol”) y en el avión leí unas elogiosas declaraciones de un actor que iba a montar una obra de un autor joven, Joan Barbero. Recorté la noticia, me la puse dentro de la cartera y cuando volví a Barcelona indagué y me sumergí en sus textos.

 

Normalmente, cuando un autor me interesa, hago lo que llamo un master, que consiste en leerme todo lo que encuentro de él. Como siempre, buscando historias. En Joan encontré una frescura y una espontaneidad que me sedujeron enseguida. Le conté que prefería un guión original y él me habló sobre tres chicas, amigas suyas, que compartían piso y a las que una mañana, desayunando en la cocina, se les apareció un tío en pelotas que había follado con una de ellas. “Fantástico –le dije–, ¿y qué pasa después?” “No lo sé, pero es una buena situación”. Y a partir de ahí empezamos a trabajar. Què t’hi jugues, Mari Pili? nos quedó muy divertida, a pesar de que tiene un inicio algo dubitativo, pero enseguida arranca y se aguanta bien; es muy dinámica, ágil y el clímax final de la comedia está muy bien resuelto. Joan llevó la escritura del guión y por eso lo firma, pero yo estuve muy implicado en él. Recuerdo discutirle unas escenas en las que se prolongaba la acción, que al final no se rodaron ya que mi nariz me aconsejaba terminar la historia donde lo hice. Dejar la acción bien alta, en “coma alta”, como llamaban los viejos actores a las frases teatrales terminadas con énfasis. Yo estaba obsesionado con la idea de que no se nos escapara nada: las comedias deben ser endiabladamente precisas. Me gustó mucho volver a jugar, a jouer, a to play, volver a la comedia con unos personajes jóvenes, vivos, muy de la calle, que, creo, fueron la clave del enorme éxito que la película tuvo en Cataluña, aunque en el resto de España no funcionó tan bien ni mucho menos. Seguíamos en el desierto. En Cataluña conseguí mi segundo éxito en las salas. Cuando una comedia funciona, el público va al cine, y con Mari Pili nos volvimos a ganar su confianza. La crítica se dividió: un sector entendió la propuesta y otro no. Me quedo con la visión y la generosidad de los que valoran el trabajo que propone el director y no la película que ellos quieren ver.

 

Su financiación no fue nada fácil. También la presenté al Ministerio y otra vez me denegaron la subvención. Ese año había ido al Festival de Puerto Rico, con Puta misèria! y volvía con Amparo y unos amigos. También viajaban Fernán-Gómez y Emma Cohen, con quien tengo muy buena relación ya que debutó profesionalmente conmigo en el teatro. Cuando íbamos a subir al avión en San Juan, apareció Miguel Marías, que era el nuevo director general del ICAA (duró menos que un chupachups en la entrada de un colegio). Sin que viniera a cuento, señalándome con su pipa, me dijo que mientras él estuviera en el Ministerio yo nunca haría Mari Pili, que el cine era otra cosa y no la cutrez o mamarrachada que él veía en el guión (no recuerdo el calificativo pero sí el tono): me dejó atónito. Fernán-Gómez me cogió por el brazo y me apartó: “¡Creía que le ibas a pegar!”, me dijo con su voz de profeta bíblico, y yo le respondí: “No, yo suelo contestar trabajando”.

 

Afortunadamente, al poco tiempo lo cambiaron. Entró un nuevo director general, Enrique Balmaseda,  uno de los mejores que hemos tenido; volví a presentar el proyecto y la  comisión lo aprobó. ¡Vaya lucha! Finalmente la película podía hacerse. Empezaba a salir de la marginación a la que me habían condenado ciertas actitudes de los responsables anteriores.

 

Tuve la suerte de contar con un casting maravilloso. Las tres protagonistas: Mercè Lleixà, Blanca Pàmpols y Núria Hosta, con sus tres novios: Marc Martínez, Pep Munné y Fernando Guillén, que, en honor a la verdad, enseñaban todos ellos unos culos bien hermosos, y los maravillosos secundarios: Àngel Burgos,  el ladrón que se hace pasar por magrebí; Amparo Moreno, la gitana que vende tetas de silicona, Lloll Bertrán de secretaria empeñada en reivindicar su nombre: “Me llamo Marica, no Mari Carmen”; Mingo Ràfols el camarero- gay-colega del bar... Fue un rodaje duro, el calor del verano resultaba insoportable en los interiores, la Lleixà sudaba sin parar hasta que descubrimos la causa: ¡se dopaba con cafés y gingseng!

 

A medio rodaje celebramos una fiesta, en la que insensatamente, como si todavía fuera un teenager, me marqué un rock, y la consecuencia fue una contracción lumbar de caballo que me obligó a terminar el rodaje tumbado, desde una camilla durante las dos últimas semanas. Desde entonces procuro controlarme al máximo, aunque alguna que otra vez mi columna me ha pasado factura. Néstor Almendros me contó que cuando ingresó en la Escuela de Cine de Roma lo primero que le dijeron: para esta profesión hay que tener una salud de hierro. Razón no les faltaba.

 

Mari Pili se llevó dos premios de la Generalitat, uno para la Lleixà, mejor actriz, y otro para Amparo Moreno, mejor secundaria. También fue seleccionada por bastantes festivales, a pesar de que, normalmente, prefieren los dramas a las comedias. En el de El Cairo nos pasó algo muy curioso. Los festivales sirven para promocionar y penetrar en los mercados extranjeros pero también para viajar, y volví a El Cairo porque me fascina el mundo islámico y el egipcio en concreto. En la ciudad se respiraba un clima enrarecido por la revuelta de los radicales islamistas y el hotel estaba protegido por la policía y por el ejército. Cuando llegué, pregunté cuándo pasarían mi película, pero me dijeron que aún no lo sabían. Así que, mientras tanto, me dediqué a hacer turismo y me lo pasé muy bien. Algunos amigos locales nos llevaron a unos cabarets nocturnos – prohibidos a los occidentales a menos que ellos te acompañen–, tipo mil y una noches, donde los jeques del Golfo se dedicaban a echar fajos de dólares a las bailarinas de la danza del vientre y a los cantantes de orquestas... Fascinante. Pero quedaban tres días para que acabara el festival y todavía no pasaban la película. Mientras, los cines estaban llenos de hombres que hacían colas impresionantes. No por interés cinematográfico sino buscabando desesperadamente que las películas les enseñaran tetas y culos. Volví a preguntar qué pasaba con mi película y me dijeron que el jefe de la censura la había prohibido. “¿Y por qué?” Me contaron que la de Almodóvar había corrido la misma suerte. De repente, el nombre del censor me resultaba familiar. Y descubrí que el jefe de la censura era, a la vez, el presidente del festival. El mismo que me había invitado a participar. Al visionar la copia les aterrorizó Àngel Burgos haciéndose pasar por árabe, arrodillado en la alfombra, rezando a Alá, aunque luego resulta que es un ladrón de València. Algo que para nosotros, occidentales, es una broma para ellos podía resultar tremendamente conflictivo. Jamás he vuelto a aceptar ninguna otra invitación para El Cairo.

 

Ventura Pons

 

 

 
QUÈ T'HI JUGUES MARI PILI

 

DIRECCIÓ I PRODUCCIÓ

VENTURA PONS

 

GUIÓ

JOAN BARBERO

 

CAP DE PRODUCCIÓ

XAVIER BASTÉ

 

MÚSICA

XAVIER CAPELLAS

 

FOTOGRAFIA

MACARI GOLFERICHS

 

MUNTATGE

EMILIO ORTIZ

 

ART DIRECTOR

GLÒRIA MARTÍ

 

SO

LICIO MARCOS DE OLIVEIRA

 

Una producció de Els Films de la Rambla, S.A.

 
QUÈ T'HI JUGUES MARI PILI?
 
QUÈ T'HI JUGUES MARI PILI?

Festivals:

Rio de Janeiro (Brasil)

Puerto Rico (USA)

Newcastle (UK)

Lyon (França)

Florència (Itàlia)

El Cairo (Egipte)

Hamburg (Alemanya)

Bogotá i Medellín (Colòmbia)

Murcia, Gijón i Peñíscola (Espanya)

 

Premis:

Premis Generalitat a Mercè Lleixà (Millor Actriu) i Amparo Moreno (Millor Secundària)

 

 

 

 

 
QUÈ T'HI JUGUES MARI PILI?

TRES NOIES AMB SORT

Ventura Pons és un director amb sort. Ha tingut una feliç intuïció, i l'ha sabut desenvolupar gràcies a una llarga experiència professional al seu darrera, i a un talent, que, la veritat sigui dita, jo no li havia vist exhibir amb tanta desimboltura i naturalitat fins a aquesta comèdia pura, simple, gens pretenciosa, gens esnob, però absolutament entranyable. Pons sap que en una bona comèdia el director s'ha de notar poc, però que ha de treballar-hi molt: ha resolt les seqüències amb senzillesa i elegància, i ha portat amb molt bon pols aquesta divertida història d'interrelacions amoroses. Poso només l'exemple del feliç tractament de tota la relació entre Pep Munné i Mercè Lleixà: la primera trobada al pis d'ell, el sensacional gag -gràcies a un simplíssim moviment de càmera- en què ell li regala un casc per a la moto, o les baralles seguides per travellings laterals al mostrador del Pokin's. I enllaço obligadament amb la gran direcció d'aquests actors i de tots els altres -Que s'hi juguen que de Blanca Pàmpols se'n sentirà, i molt, a parlar,- Pons ens demostra que val la pena apostar pels professionals catalans, quan se'ls ofereixen guions interessants personatges de carn i ossos, i direccions intel.ligents i comunicatives (no, no em deixo l'Amparo Moreno, és que me la guardava per al final: colossal -ja ho saben- en tots els sentits!!) Tots junts van construint com qui no vol la cosa una comèdia afortunada pels quatre cantons, plena d'alegria com un musical que es digués Tres noies amb sort, com es va dir en els bons temps, i com jo desitjo vivament que algun dia el mateix equip d'aquest film es decideixi a portar a terme; i és que els ha anat d'un pèl que els personatges no es posessin a cantar i ballar de felicitat...

 

El públic català està de sort perquè la comèdia catalana està de sort. Tot això era una aposta, un misteri, un vés a saber què passarà. Una sèrie d'exemples -aquest és el darrer, però no el menys important- que tendeixen a demostrar que el gènere funciona si al darrere hi ha algú que decideix a jugar-se-la amb el seu talent. I és que en aquest món, tot és apostar. Un tercet de noies fan una aposta per saber si lligaran amb el primer que els pregunti el nom. Els surt bé. i tant! Si vostès veuen sortir d'un cinema un públic divertit i convençut, afirmant que han vist una comèdia divertida i molt seva jo no preguntaria el nom del film. Entraria simplement a la sala, i m'apostaria qualsevol cosa que es troben amb el darrer film de Ventura Pons. Què s'hi juguen?

Núria Bou

Avui

 ¿QUE TE JUEGAS MARI PILI?

Comedia balcánica y volcánicaCon què t'hi jugues Mari Pili?, el tándem Ventura Pons-Joan Barbero dinamizó la comedia catalana como recientemente sólo había procurado la Vergés en Boom Boom. Una comedia catalana fresca y eixerida pero, aun siendo tremendemanete localista en el fondo, una comedia catalana puesta bajo la advocación de la clásica screwball comedy americana, hawksiana, loca, frenética y trufada de personajes que se cruzan y entrecruzan, se enredan y desenredan, y con un equipo de actores espontáneos, más que notables, en los que destacaba una secundaria genial, la enorme -en todos los sentidos- Amparo Moreno. un año más tarde, Pons, Barbero y varios de los actores de Mari Pili volvieron a la carga con otra comedia cortada por los mismos patrones, igualmente divertida, aunque, por la repetición de la fórmula exenta de sorpresas: Aquesta nit o mai.

 

Peligro: esa fórmula se vuelve a repetir una vez más en Rosita, please!, una temeridad que me llevó el pasado viernes a su estreno con la mosca tras la oreja. Salí feliz: no sólo es mejor que Aquesta nit o mai, sino tal vez la mejor de la trilogía, la más acabada en su factura y en su diseño de producción y la más movida en escenarios, ya sean interiores o exteriores: rodada casi toda ella en tierras de Drácula, parajes bien escogidos en los que se mueve una fauna entre encuentros y desencuentros, ligues varios, cambios de pareja y extraños elixires de amor. Su variedad de escenarios casi oculta que estamos ante un vodevil clasicote y ante un guión muy Mari Pili. Cierto que hay escenas no acabadas de pulir, pero el ritmo es constante, los enredos bien tramados y los actores en su salsa.

Jordi Batlle

Guía del Ocio

TRES CHICAS CON SUERTE

 

Jean Negulesco, que visitó recientemente Barcelona, sublimó repetidamente en CinemaScope y color por De Luxe una de las más acreditadas y tradicionales fórmulas de comedia: las aventuras de las tres amigas que comparten el mismo techo y las mismas ansias de amor y fortuna. Y justamente a esa fórmula se apuntan en "Què t'hi jugues, Mari Pili?", el director Ventura Pons -en su cuarta comedia consecutiva- el novel -y jovencísimo guionista Joan Barbero -autor teatral por más señas- con resultados muy afortunados.

 

Es una clásica comedia urbana, pero no de excesiva urbanidad en torno a tres chichas de clase entre media y baja en la Barcelona de ahora mismo. Una vendedora de joyería ambiciosa, una cajera de hamburguesería extravertida, una estudiante de Económicas tímida -tres tipos que son arquetipos-; las tres viven juntas en un piso de una plaza próxima a la Rambla, son solteras y libres, y adoran el amor libre aunque lo practiquen con limitaciones, porque en la vida no se puede tener todo...

 

Como es de suponer, será el principio de un formidable enredo, que Barbero despliega con desenfado, ingenio y una indudable facilidad para la frase chistosa. Y hace buen uso de no una, sino dos de esas maravillosas coincidencias sin las cuales la comedia loca americana no existiría: primera, que el viudo al que adora en silencio una de las chicas se revelará padre del ligue accidental de su compañera más decidida; segunda, que el marcado por el destino de la tercera será justamene el hombre al que ama.

 

Pons mueve ese pequeño teatro con confiado aplomo, pausadamete al comienzo, para acelerar gradualmente el ritmo hasta el frenético clímax, donde -como en los vodeviles de ley- todos los personajes y otros más se apiñan en un escenario único con efectos hilarantes. Y su experiencia como director teatral le vale para obtener un óptimo resultado de un equipo de intérpretes donde veteranos se codean con noveles.

 

Sin pretensiones fastidiosas ni otro propósito que el de divertir, sin veleidades posmodernas o almodovarianas al uso -aquí cada uno de los personajes es lo que parece, y basta-, esta película desprende una magnífica, infrecuente, contagiosa alegría de vivir.

José Luís Guarner

La Vanguardia

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