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© 2015 ELS FILMS DE LA RAMBLA S.A. ||  VENTURA PONS

 

Sole, Marie and Marta are three nearly twenty year old girls that share an apartment in the pre-Olympic city of Barcelona.

VENTURA PONS

1990
WHAT'S YOUR BET MARI PILI?
WHAT'S YOUR BET MARI PILI?

Sole, Marie and Marta are three nearly twenty year old girls that share an apartment in the pre-Olympic city of Barcelona. The first girl, Sole (BLANCA PAMPOLS), is a brillant economics student that combines naivety and bashfulness with a slightly overweight condition. She likes comfortable and informal clothes and, above all, not to be treated like a child. Marie (MERCE LLEIXA), on the other hand, is a wide-awake, flexible, feline, aggressive, tender girl that depends on the opportunity, but is never lacking opportunities. She is the cashier at an American-style hamburger place where she earns just enough to pay for her part of the rent, fill the tank of her Vespino and buy an occasional pair of elastic pants designed by a schizophrenic. Her greatest characteristic is her wild black hair and wicked eyes that give her a look of the femme fatale that she actually isn't: under the shallow of aggressiveness there is a person full of tenderness. And last but not least, Marta (NURIA HOSTA) is a very attractive, independent and dynamic blond with iniciative and an urge to impruve, all of which are very useful qualities if, as in her case, one has reached the position of sales manager of a chain of jewellery stores at scarcely twenty four. As earning money does not imply any special effort for her, what really stimulates her is proving to herself and others that she is a natural winner. And to do this, she doesn't hesitate to put herself to the test at the slightest opportunity. And if the opportunity doesn't arise, she invents it.

 

Our story commences one summer morning when the three girls discover, only too late, that the frozen patties must be fried in oil. While cleaning the kitchen, Sole complains about the complexity of the ritual of finding a mate: remove the hair from ones legs every week, adopt sexy postures at the serious risk of straining your spinal column, stuffing yourself with gin-tonics, etc. Keeping in mind that the desire to pick someone up consists "only of a state of mind that predisposes one to accept a member of the opposite sex", Sole asks herself, "Why wait until the weekend to go to a disco and get involved with the first man that asks you your name?". Marta takes advantage of this verbal thought of her housemate to clarify the fact that she is a woman of action. The only thing that occurs to her is to propose a game: avoid all the preambles to the manhunt and take a short cut in the pursuit of a mate; in other words, have an affair with the first man that asks you your name. Sole takes her on without hesitation, but that is hardly surprising since the poor girl stands out, leaving her intelligence aside, for the lack of interest she arouses in the opposite sex. On the other hand, Marie, the man-eater of the group, absolutely refuses to take part in this game from the beginning, but winds up accepting.

 

And this is how our story begins...

 
WHAT'S YOUR BET MARI PILI?
VO/ ENG. SUBT
 
WHAT'S YOUR BET MARI PILI?

LA MIRADA LIBRE

Extracte del llibre d’Anabel Campo Vidal

             

Volaba a Viena para defenderme en los tribunales de un asunto (sudé tinta pero lo gané, y en alemán, que es una lengua que no sé; comprobé que en todas partes cuecen habas o, como cantaba Quico Pi de la Serra: “Si los h.d.p. volaran no veríamos nunca el sol”) y en el avión leí unas elogiosas declaraciones de un actor que iba a montar una obra de un autor joven, Joan Barbero. Recorté la noticia, me la puse dentro de la cartera y cuando volví a Barcelona indagué y me sumergí en sus textos.

 

Normalmente, cuando un autor me interesa, hago lo que llamo un master, que consiste en leerme todo lo que encuentro de él. Como siempre, buscando historias. En Joan encontré una frescura y una espontaneidad que me sedujeron enseguida. Le conté que prefería un guión original y él me habló sobre tres chicas, amigas suyas, que compartían piso y a las que una mañana, desayunando en la cocina, se les apareció un tío en pelotas que había follado con una de ellas. “Fantástico –le dije–, ¿y qué pasa después?” “No lo sé, pero es una buena situación”. Y a partir de ahí empezamos a trabajar. Què t’hi jugues, Mari Pili? nos quedó muy divertida, a pesar de que tiene un inicio algo dubitativo, pero enseguida arranca y se aguanta bien; es muy dinámica, ágil y el clímax final de la comedia está muy bien resuelto. Joan llevó la escritura del guión y por eso lo firma, pero yo estuve muy implicado en él. Recuerdo discutirle unas escenas en las que se prolongaba la acción, que al final no se rodaron ya que mi nariz me aconsejaba terminar la historia donde lo hice. Dejar la acción bien alta, en “coma alta”, como llamaban los viejos actores a las frases teatrales terminadas con énfasis. Yo estaba obsesionado con la idea de que no se nos escapara nada: las comedias deben ser endiabladamente precisas. Me gustó mucho volver a jugar, a jouer, a to play, volver a la comedia con unos personajes jóvenes, vivos, muy de la calle, que, creo, fueron la clave del enorme éxito que la película tuvo en Cataluña, aunque en el resto de España no funcionó tan bien ni mucho menos. Seguíamos en el desierto. En Cataluña conseguí mi segundo éxito en las salas. Cuando una comedia funciona, el público va al cine, y con Mari Pili nos volvimos a ganar su confianza. La crítica se dividió: un sector entendió la propuesta y otro no. Me quedo con la visión y la generosidad de los que valoran el trabajo que propone el director y no la película que ellos quieren ver.

 

Su financiación no fue nada fácil. También la presenté al Ministerio y otra vez me denegaron la subvención. Ese año había ido al Festival de Puerto Rico, con Puta misèria! y volvía con Amparo y unos amigos. También viajaban Fernán-Gómez y Emma Cohen, con quien tengo muy buena relación ya que debutó profesionalmente conmigo en el teatro. Cuando íbamos a subir al avión en San Juan, apareció Miguel Marías, que era el nuevo director general del ICAA (duró menos que un chupachups en la entrada de un colegio). Sin que viniera a cuento, señalándome con su pipa, me dijo que mientras él estuviera en el Ministerio yo nunca haría Mari Pili, que el cine era otra cosa y no la cutrez o mamarrachada que él veía en el guión (no recuerdo el calificativo pero sí el tono): me dejó atónito. Fernán-Gómez me cogió por el brazo y me apartó: “¡Creía que le ibas a pegar!”, me dijo con su voz de profeta bíblico, y yo le respondí: “No, yo suelo contestar trabajando”.

 

Afortunadamente, al poco tiempo lo cambiaron. Entró un nuevo director general, Enrique Balmaseda,  uno de los mejores que hemos tenido; volví a presentar el proyecto y la  comisión lo aprobó. ¡Vaya lucha! Finalmente la película podía hacerse. Empezaba a salir de la marginación a la que me habían condenado ciertas actitudes de los responsables anteriores.

 

Tuve la suerte de contar con un casting maravilloso. Las tres protagonistas: Mercè Lleixà, Blanca Pàmpols y Núria Hosta, con sus tres novios: Marc Martínez, Pep Munné y Fernando Guillén, que, en honor a la verdad, enseñaban todos ellos unos culos bien hermosos, y los maravillosos secundarios: Àngel Burgos,  el ladrón que se hace pasar por magrebí; Amparo Moreno, la gitana que vende tetas de silicona, Lloll Bertrán de secretaria empeñada en reivindicar su nombre: “Me llamo Marica, no Mari Carmen”; Mingo Ràfols el camarero- gay-colega del bar... Fue un rodaje duro, el calor del verano resultaba insoportable en los interiores, la Lleixà sudaba sin parar hasta que descubrimos la causa: ¡se dopaba con cafés y gingseng!

 

A medio rodaje celebramos una fiesta, en la que insensatamente, como si todavía fuera un teenager, me marqué un rock, y la consecuencia fue una contracción lumbar de caballo que me obligó a terminar el rodaje tumbado, desde una camilla durante las dos últimas semanas. Desde entonces procuro controlarme al máximo, aunque alguna que otra vez mi columna me ha pasado factura. Néstor Almendros me contó que cuando ingresó en la Escuela de Cine de Roma lo primero que le dijeron: para esta profesión hay que tener una salud de hierro. Razón no les faltaba.

 

Mari Pili se llevó dos premios de la Generalitat, uno para la Lleixà, mejor actriz, y otro para Amparo Moreno, mejor secundaria. También fue seleccionada por bastantes festivales, a pesar de que, normalmente, prefieren los dramas a las comedias. En el de El Cairo nos pasó algo muy curioso. Los festivales sirven para promocionar y penetrar en los mercados extranjeros pero también para viajar, y volví a El Cairo porque me fascina el mundo islámico y el egipcio en concreto. En la ciudad se respiraba un clima enrarecido por la revuelta de los radicales islamistas y el hotel estaba protegido por la policía y por el ejército. Cuando llegué, pregunté cuándo pasarían mi película, pero me dijeron que aún no lo sabían. Así que, mientras tanto, me dediqué a hacer turismo y me lo pasé muy bien. Algunos amigos locales nos llevaron a unos cabarets nocturnos – prohibidos a los occidentales a menos que ellos te acompañen–, tipo mil y una noches, donde los jeques del Golfo se dedicaban a echar fajos de dólares a las bailarinas de la danza del vientre y a los cantantes de orquestas... Fascinante. Pero quedaban tres días para que acabara el festival y todavía no pasaban la película. Mientras, los cines estaban llenos de hombres que hacían colas impresionantes. No por interés cinematográfico sino buscabando desesperadamente que las películas les enseñaran tetas y culos. Volví a preguntar qué pasaba con mi película y me dijeron que el jefe de la censura la había prohibido. “¿Y por qué?” Me contaron que la de Almodóvar había corrido la misma suerte. De repente, el nombre del censor me resultaba familiar. Y descubrí que el jefe de la censura era, a la vez, el presidente del festival. El mismo que me había invitado a participar. Al visionar la copia les aterrorizó Àngel Burgos haciéndose pasar por árabe, arrodillado en la alfombra, rezando a Alá, aunque luego resulta que es un ladrón de València. Algo que para nosotros, occidentales, es una broma para ellos podía resultar tremendamente conflictivo. Jamás he vuelto a aceptar ninguna otra invitación para El Cairo.

 

Ventura Pons

 

 

 
WHAT'S YOUR BET MARI PILI?

 

DIRECTOR and PRODUCER

VENTURA PONS

 

SCREEPLAY

JOAN BARBERO

 

DIRECTOR OF PRODUCTION

XAVIER BASTÉ

 

MUSIC

XAVIER CAPELLAS

 

PHOTOGRAPHY

MACARI GOLFERICHS

 

EDITOR

EMILIO ORTIZ

 

ART DIRECTOR

GLÒRIA MARTÍ

 

SOUND

LICIO MARCOS DE OLIVEIRA

 

A Els Films de la Rambla, S.A. production.

 
WHAT'S YPUR BET MARI PILI?
 
WHAT'S YOUR BET MARI PILI?

Rio de Janeiro (Brazil)

Puerto Rico (USA)

Newcastle (UK)

Lyon (France)

Florence (Italy)

The Cairo (Egypt)

Hamburg (Germany)

Bogotá & Medellín (Colombia)

Murcia, Gijón & Peñíscola (Spain)

 

Awards:

Catalonian Awards: Mercè Lleixà (Best Actress) and Amparo Moreno (Best Supporting Actress)

 

 

 

 
WHAT'S YOUR BET MARI PILI?

THREE LUCKY GIRLS
Núria Hosta, Mercè Lleixà and Blanca Pàmpols are three lucky girls. They have found three delicious female characters with which all actresses dream of as if they were the love of our lives; their characters are looking for just that: the love of their lives or maybe they aren't looking for pick up the first man that asks them their name. And they are in luck. But, to be lucky, you have to take risks.

"WHAT'S YOUR BET, MARIE" is a comedy about luck. And it shows us, without any pomposity, but with dazzling wit, that to be lucky you first have to gamble. Marc Martínez, Pep Munné and Fernando Guillén are also three lucky guys. The characters they play are terribly attractive, credible in their initial confusion that leads them, wildly and without warning, to the apartment of three charming girls. In that apartment the three "partenaires" are stripped throughout the film, in awkward situations that become the great scoring system of a motion picture, the lucky number of which is three. Ventura Pons is a lucky director. He has a fortunate intuition and has known how to develop it thanks to the long professional career behind him, and a talent that, in all honesty, that I had not seen him show with such confidence and naturalness until this pure, simple, unpretentious, unsnobish, but absolutely moving comedy. Pons knows that, in a good comedy, the director should not be too apparent, but must work very much: he has worked out the sequences with straightforwardness and elegance, and has carried this amusing story of interrelated love affairs, with a steady hand.

The audience is in luck because Catalonian comedy is in luck. All this was a bet, a mystery, a "let's see what happens". A series of examples that tend to show that this genre works if there is someone behind it that decides to take a chance on his talent. But, in this world, everything is a bet. A trio of girls make a bet to see if they can pick up the first guy that asks them their name. And it works out. Indeed! If you see an amused and convinced audience coming out of a theater, saying that they have seen an amusing comedy that relates to themselves, I wouldn't ask the title of the film. I would just go in, and I bet whatever you want that you will find it is Ventura Pons' latest film. What's your bet?

Núria Bou

Avui

CRECONCILIATION WITH COMEDY

"WHAT YOUR BET, MARIE?" can well be what "Boom Boom" was last year; in other words, that film that reconciles you with comedy. It is refreshing, overflowing, with joy and slightly vivacious, with a wink, and in the classical comedy style. Without blushing, a basic concept that this film offers with generosity must be restored: entertaintment. The script blends many situations, each as entangled as the others; and many characters, a new one every two minutes until mixed, are stirred and served in the final sequence, in the apartment, making the hysterical happening explode. And the shooting advances, ipso facto, with an evenly accelerated acceleration, without letting up, and reaches a pace adequate to the genre, without which a comedy is not a comedy taht hooks you. A final word for the actors. They are all fresh and spontaneous, but Amparo Moreno deserves a monument and a stack of medals. The most amusing and delightful part of the film is her quaint and folkloric Macarena. You spend the rest of the film waiting for her to reappear and do her thing as, years ago, you would wait, with frenzy, the appearance of Edward Everett Horton, Eugene Pallette or Eve Arden. What a woman!

Jordi Batlle

Guía del Ocio

VENTURA PONS' BEST FILM

Pons moves the film with confident assurance, slowly at first, to then gradually speed up the rhythm for the frantic climax, where like in genuine vaudeville all the characters, and others, pile into one scene with hilarious effects. And his theatrical experience as a director helps him to obtain a maximum result from a group of actors in wich veterans rub shoulders with newcomers Mercè Lleixà/Marie, with a sense of comedy as considerable as her nose, will be a revelation to many without mentioning Amparo Moreno, a "bigger than life" gipsy who puts to good use the many wisecracks offered to her by the dialogue.

Without annoying pretensions or another objective than pure amusement, without post-modern whims Here each character is what they seem to be, and nothing more this film gives off a magnificent, infrequent and contagious "joie de vivre".

José Luís Guarner

La Vanguardia

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